jueves, 4 de febrero de 2010

LA HISTORIA DE LA COCA Y EL TERRORISMO CONTADA POR FUNCIONARIO DE USAID-PERU EN FOMENTANDO DESARROLLO



Foto.-En Tarapoto y en el frontis del Municipio de Tarapoto, los amigos internacionales de New Jersey junto a los amigos internacionales de Tarapoto en visita realizada el año pasado. En esta foto está también Esaú Hidalgo con su Simpática Esposa Pety que pertenecen a Friendship Force Filial Tarapoto.

Fomentando desarrollo, reconoce en el Profesor Esaú Hidalgo a uno de los pioneros del trabajo en favor del "Ser" de parte de la cooperación internacional, dirigido al tema de la reducción de la producción de coca y sus derivados nocivos para la salud, implementada en la Amazonia Peruana y particularmente en la Selva.

Históricamente la lucha por la disminución de la producción de la hoja de coca para fabricar drogas ha concentrado únicamente sus esfuerzos a hacer obras de cemento, pero muy pocas veces se ha esforzado en dirigirse al SER.. a la persona humana, a los valores, a la educción y a la información productiva.

Si hay que reconocer los méritos del Profesor Esaú Hidalgo en USAID, es necesario recordar que fue el pionero en incorporar en los proyectos y programas del Desarrollo Alternativo que ha financiado el gobierno de los Estados Unidos, el tema educativo en las zonas rurales pobres y ex cocaleras de San Martín.

Con ello y con Esaú, los maestros, los alumnos, las asociaciones de padres de familia y la propia comunidad consolidaron el concepto de la paz, la tranquilidad y la vida lícita y de desarrollo del Ser...
A continuación ofrecemos una interesante nota muy reflexiva y además muy real, del lugar y del tiempo vivido por Esaú Hidalgo en aquella época en que los funcionarios de los gringos eran hombre muertos si es que no comulgaban con los ideales o la simpatía de SENDERO O EL MRTA.

SHAMBOYACU:
LA COCA EN SU HISTORIA
Por: Esaú Hidalgo Murrieta
USAID-Perú
Lima, 2002.


Shamboyacu es un centro poblado, capital de distrito del mismo nombre, en la provincia de Picota, región de San Martín.

Hace un poco más de 10 años, para llegar a Shamboyacu se necesitaba por lo menos 6 horas de pesado viaje en una camioneta “doble-doble” (como llamaban los ponacinos a las camionetas de doble cabina y doble tracción). En motocicleta, sin embargo, bastaba la mitad de ese tiempo para recorrer los 110 kilómetros que separan este pequeño pueblo de la ciudad de Tarapoto, la más importante de la región.

Pese al mal estado de la carretera a Shamboyacu llegaban, diariamente, alrededor de 10 “doble – dobles” y unas 30 motocicletas, conducidas por jóvenes “traqueteros” (compradores de pasta básica); este número aumentaba, significativamente, los días sábados y domingos, durante “las ferias de pasta básica”, donde se vendía, libremente, en paquetes de medio kilo y un kilo, la pasta básica de cocaína.

En aquel tiempo, aunque menos famoso que Tocache y Uchiza, Shamboyacu – que en quechua significa agua amarilla – era un pueblo “rico”,”alegre” y… “divertido”. Casi todas las casas grandes se convirtieron en “hostales”; y, las casas de la plaza, en bares, con luces de colores, potentes equipos de sonido, mesas repletas de cerveza y gente de todo tipo, de diferentes tonos en el hablar y que pagaban en dólares. A la entrada del pueblo, el “Edén” y el “Rosal”, los dos prostíbulos, exhibían, además de sus nombres, sendos carteles de bienvenida. Éste fue, por un buen tiempo, el ambiente/pueblo que construyeron la coca, la pasta, el narcotráfico y la subversión.

A pesar de ello, la gente de USAID y de INADE, la contraparte peruana, con sus propios temores y cautelas, insistieron en sus primeras propuestas de Desarrollo Alternativo. I llegaron a Shamboyacu...y, poco a poco, fueron escuchados;…y se construyó el “Puente Picota”, ...y se arregló la carretera,..I la gente instaló su pequeño molino de arroz, ...y construyó su “Jardín de Niños”,... y su Posta Médica,...y tendió su red de agua potable,...y defendió su ribera contra la erosión del río Ponaza; y crió peces; y, comenzó, de nuevo, a recuperar su historia y construir su futuro, sin coca y sin narcotráfico.

Ahora, después de 10 años, se llega a Shamboyacu en poco más de hora y media. Pero, ahora, Shamboyacu, es un pueblo menos divertido, porque para “festejar” tiene que esperar un año la fiesta patronal (San Pedro y San Pablo); porque en las casas de la plaza, en vez de cajas de cerveza, se almacenan sacos de arroz y maíz amarillo que tienen bajo precio y escaso mercado; porque el “Edén” y el “Rosal” ya no dan la bienvenida; porque “las ferias de la pasta básica” han sido reemplazadas, de nuevo, por las asambleas populares que buscan soluciones a los problemas, o sirven para definir prioridades y rendir cuentas, como aquella que hubo un domingo de enero, cuando en la plaza de Shamboyacu se reunieron los diez alcaldes de la provincia de Picota, con la finalidad de designar “guardias forestales” para proteger las cataratas del Chambira de los depredadores de sus laderas y… para impedir nuevos cultivos de coca y… y para proteger el agua y el medio ambiente.

Después de la coca, la pasta, el narcotráfico y la subversión, Shamboyacu es ahora, de nuevo, un pueblo pobre, menos divertido; pero, sin lugar a dudas, ahora, es un pueblo de mirada limpia, más autentico y más real.